En algún lugar

"La necesidad del momento ganaba siempre a las promesas del futuro, por muy tentadoras que éstas fueran"

Karl Ove Knausgard

domingo, 24 de julio de 2011

Diario de un viaje cualquiera 1ª Parte (Bosnia y Herzegovina y la costa Dálmata)

 1ª Parte

Se acabó. Duró poco pero ha sido intenso y muy interesante. Ha sido divertido y triste, pero sobre todo, ha sido enriquecedor. Visitar una zona como los Balcanes, cargada de historia, es siempre una experiencia conmovedora y brutal, donde los sentidos se agudizan para captar todo lo que perciben, pero que acaban destrozando y haciendo añicos cualquier alma sensible.
Son muchas las respuestas que encontramos en el camino, pero muchas más las preguntas que surgieron, y que para las que seguiremos viviendo intentando hallarles una respuesta. Porque es eso la vida ¿no?

Este es nuestro diario del viaje.
Día uno

Caldes de Montbui Kms. 165.175

¡Por fin salimos! Parece mentira que se nos antojara tan lejano el día de emprender el viaje, y llegó, sin aspamientos ni distintos ropajes, sino simplemente, otra más para muchos, el día señalado para nosotros.

¡Qué bien huele la libertad! Todo listo; la ropa, los mapas , la comida, los libros, pero lo más importante, la ilusión, los sueños, la esperanza...¡Ah! y los niños. Viajar con éstos merece un capítulo a parte; cargados de energía, y llenos de inquietudes, los adultos no podemos perder un minuto en descansar.

Pero aquí estamos; hoy hicimos 700 km. Paramos para comer, merendar y, finalmente, ya cansados, cenar y dormir. El lugar, un pueblo italiano cerca de la frontera con Francia. Un aparcamiento para vehículos junto al mar, que compartimos con otras furgonetas y autocaravanas.

Hoy, simplemente, dejamos constancia de las risas con las que hemos acabado el día, del pequeño paseo en bicicleta, del sonido de las conversaciones lejanas y encriptadas, pero que son la prueba de que estamos empezando nuestro viaje un poco más lejos de casa.
Los enanos preparados y "deseosos" de montarse en la furgo
Dejamos atrás Cataluña.

Paramos a comer en un área de servicio de Francia. Por supuesto, nada que ver con las nuestras.

Salimos de Francia. Nos despiden los de la autopistas, encantados de poder atendernos, y por supuesto, encantados de haber tratado con nuestra tarjetas de crédito.

Entramos en Italia. Como me gusta la autopista de la costa genovesa, es una constante lucha contra la muerte.

Una vez aparcados, cogemos las bicis y nos acercamos a la playa a relajarnos antes de cenar.

El Sol se esconde. 

Násser, incombustible, se quiere bañar.

El párking. No deja de ser un descampado, pero con vistas al mar. Prefiero mil veces mi apartamento sobre ruedas, que no un "descampado" en un quinto en tercera línea.


Día dos


Cerca de Imperia (Italia) Kms. 165.869

Sol. Discusiones. A las 9:00 h. en camino. Perdido en Nova. En Italia las indicaciones son motivo de pérdida.

22:00 h. Vale de acuerdo, lo tengo que reconocer. Hemos tenido que agregar una nueva parada a las dos previstas, pues, si mis cálculos no han sido erróneos, si que han sido muy optimistas.
Siendo conscientes que la meta quedaba lejana e inabarcable para ese día, después de mucho discutir (2 minutos) decidimos hacer una parada, para concluir la jornada de viaje, cerca de la playa y así bañarnos. Maya cogió el mapa y buscó un lugar; yo escogí otro. Fuimos al que yo había decidido. Un desastre. Nos dirigimos al suyo; más que aceptable. Grado, así se llama el pueblo, situado en una pequeña península del norte de Italia bañada por el mar Adriático.
Párking gratuito, compartido por otras autocaravanas, "furgos" y... un húngaro con dos hijos adolescentes en tienda de campaña. A tres minutos de la playa y lo mejor... espectáculo acrobático de aviación. Así que, nos hemos plantado en primera línea, hemos visto las piruetas que hacían los aviones, nos hemos bañado y después para compensar a los enanos por las horas de coche nos hemos comido una pizza.

Ahora, escribiendo, escuchando al húngaro en la oscuridad a través de la mosquitera y la puerta corredera abierta, pues el calor es insoportable, dejamos que entre una suave brisa, cargada de aromas, muchos nuevos, dejando a la imaginación que haga el resto, pienso. Discurro en la parte del viaje de mañana.

Cruzaremos Eslovenia, Croacia y llegaremos a Bosnia. Tres fronteras, que no significan nada para nosotros, pero que seguimos permitiendo que existan, aplaudimos cuando se crea alguna nueva, e incluso soñamos con que se creen nuevas; ¿nos tranquiliza que se  establezcan esas separaciones artificiales? realmente ¿lo vemos como algo innato, necesario, adecuado? No es la solución, pero ahí siguen estando.
Los húngaros ríen, bostezan, se rascan las picaduras, y están de vacaciones, como nosotros; pero claro de éstos no nos tenemos que preocupar, son como nosotros.
No me gusta la idea de las fronteras, me parecen lugares extremadamente tristes. Mañana será un día extremadamente triste.

Los niños duermen; la "furgo" se está comportando; de momento va de mil maravillas;  me voy a leer a Joe Saco, no para subir la moral precisamente.

Los "guiris".

Primeros problemas en marcha. Mami tengo hambre, mami tengo caca, mami tengo pipí, mami... me he "meao".

A cien, sin parar.....

Cada uno con lo suyo. Alberto con la cámara.

Maya con los mapas.

Násser delante.

De camino a Grado. Cuando haces un día de autopista se agradece salir y transitar por carreteras secundarias.

Acalorados, cogimos las bicis y fuimos a la playa pero....

No te podías bañar....

Había un espectáculo de aviones...

Los enanos alucinaron.

No se perdieron nada...

Después al agua... a nadar un rato para refrescarnos y poder dormir mejor.


Día tres

Kms. 166.523

10:00 h. Arrancamos. Una hora y media después de levantarnos. Dejamos al húngaro y sus hijos; siempre recordaremos la conversación que tuvimos con él.

-(Nosotros). Please water.
-Yes. Right.... no, no... Left...
-Ok, "grazie"...

Y así, sin más nos fuimos esta mañana. Pisando el acelerador a fondo cruzamos Eslovenia; un país totalmente nuevo para nosotros.
El recibimiento no pudo ser mejor. Desde la cuestión más nimia, como el menor precio del carburante, pasando por la amabilidad de los eslovenos que nos cruzamos y hablamos, hasta llegar los increíbles y fascinantes paisajes con los que el viajero se encuentra nada más entrar en el país.
Frondosos bosques de abetos amenazan la autopista, cono si dieran una tregua a la lengua de asfalto, pero reclamando, con su presencia, el lugar que les fue arrebatado por la acción del hombre. Maravilloso, es la palabra que mejor define las vistas que podrás observar desde la autopista cuando cruces Eslovenia.

Aún con la emoción del que pisa terreno desconocido, dejamos atrás la capital, Liubliana,
 con la intención en firme de colocar a Eslovenia en la lista de países que visitar. A las 13:00h. llegamos a la frontera con Croacia, saldríamos de Unión Europea, del espacio Shenkel, de la moneda única, entraríamos en los balcanes más crudos.
Pero el destino nos tenía preparada un sorpresa.

-Papeles.
Se los entrego.
-Su D.N.I.
-Pero se le he dado el carnet de conducir.
-No vale. D.N.I
No lo encuentro, rebusco por toda la furgoneta. Nada.
-Pasaporte. -Me sugiere-
Se lo doy. Recuerdo que lo pusimos en una carpeta. Al instante me mira y....
-Caducado, no sirve.
-¡Coño! No me jodas. ¿A ver? Pues sí caducado. Pero que mas da. Si tengo el carnet de conducir, el libro de familia, el Pasaporte (caducado, sí, pero y ¿qué?) Venga a ti que te importa.
-No es posible. Vuelva a Lubliana y hágase un nuevo pasaporte.
-Me cago en la.... de las putas fronteras. (El tío no se entera de nada, menos mal).

Para Lubiana. Nada que hacer. Más de cien kilómetros de vuelta por un papel. Un simple papel. Mi desconocida prepotencia (hasta ahora) de ciudadano europeo, que piensa que puede, libremente, moverse por el mundo se desmorona. Bajando a "toda pastilla" al consulado, comentamos por enésima vez lo incomprensible de las fronteras.
Si ya lo sé, lo incomprensible desde el punto de vista humano; no se alteren, economistas, diplomáticos o nacionalistas de toda índole. Pero si para nosotros, simples turistas, viajeros de "a tres semanas", hijos de una patria acomodada, no produce una pasajera y liviana impotencia, ¿cómo ha de ser para aquellos que las fronteras les suponen muros infranqueables? Las cuales se convierten en sinónimo de hambre, pobreza, enfermedad, represión o muerte.Yo lo único que entiendo es que un tío, igual que yo, que respira, sufre, ríe o llora (supongo), caga y mea, me prohíbe entrar en una parte del mundo, porque alguien le dijo que era lo que tenía que hacer, porque alguien dijo un día que ese trozo de tierra era croata, y por lo tanto de los croatas, y que el resto tenían que enseñar papeles que dijeran que eran de otros lugares que habían seguido el mismo estúpido proceso, y según de que lugares vengan entraran o no, independientemente si éstos les va vida en entrar.

Llegando a la ciudad, sesenta minutos después, y treinta del cierre del consulado, teníamos que solventar dos problemas: conseguir fotografías carnet y, por supuesto, localizar la ubicación de dicho consulado. Ambos problemas solucionados solos.
Nos perdimos y encontramos una casa de fotografías (15 euros cuatro fotos) y el mismo fotógrafo ante la imposibilidad de hacerse entender, ha cogido su motocicleta y nos ha conducido hasta el consulado.

-"Grazie", "mile grazie", "zenquio", gracias, obrigado... (todo menos el inglés, que tampoco es que sepamos).
-No problem, "welcom" (con una enorme sonrisa).

Ya dentro de la embajada, el consulado estaba cerrado, aclarado el problema, los funcionarios nos han hecho pasar dentro de la instancia, y el resto han sido, únicamente, risas, chistes, anécdotas, consejos, chismes, secretillos, entresijos, ect... incluso ha aparecido una funcionaria que se me ha puesto hablar en catalán. Esto a más de uno le revolvería el estómago.

Y sí, hoy es el tercer día de viaje, y no hemos llegado a Bosnia, ni siquiera a Croacia, hemos salido del consulado a las 19:00 h. agotados, y hemos parado en un camping con parque acuático. Mañana ya sabemos lo que toca.

Ahora, escribiendo, mi pensamiento, sólo puede estar dedicado a todos aquellos que sufren por culpa de estas estúpidas barreras artificiales y políticas, que los hombres y mujeres continúan manteniendo y creando, para hacer distinción entre unos y otros, por causas como la religión, el color, las lenguas, las costumbres, ect... sin contar que todos, sobretodo, y por encima de todo somos personas.

Mañana a Bosnia y Herzegovina. No me aventuro a pronosticar nada.

Nuestra furgo y el campamento de los vecinos.


La verde Eslovenia.

Puente integrado en el paisaje.

Entrada de Lubliana.

En el consulado.
¡Qué se escapa!.... (Luís Enrique, si pasáis por allí, no dudéis en saludarlo)

La furgo dentro de territorio español.
Ya en el camping. Nada más bajar de la furgo, vieron las "motitos", así que...

Por la noche, uno a escribir la crónica y...


A leer un poquito... y a dormir los dos pronto.

Día cuatro

Kms. 166.989

16:00h. Bañados. Cansados de tanto tobogán nos vamos. ¿Qué pasará hoy con las autoridades fronterizas?

La frontera la pasamos sin problemas. Cruzamos Croacia hasta Novi Varos donde cruzamos ha Bosnia y Herzegovina. Que emoción sentimos. Pero yo he podido disfrutarlo, me ha subido la fiebre a 39º; sólo pensaba en en llegar, aparcar y dormir.  

Ahora, un poco más recuperado, dejaremos constancia. Sólo entrar en Bosnia, se pude percibir la diferencias en la calidad, el mantenimiento de las construcciones e infraestructuras, la limpieza, ect... con su vecina Croacia. Otro de los problemas son las indicaciones; son escasas, y mal colocadas, e incluso algunas sólo están señaladas en cirílico. Aún así encontramos el Parque Natural de Kozarac. 
Una vez en el lugar, acompañados de los sonidos del frondoso bosque, con un cielo limpio e iluminado por miles de estrellas, con cientos de compañeras no invitadas (luciérnagas), cenamos y nos dispusimos a descansar. 

En la más absoluta soledad nos dormimos.

Algunos de los toboganes por los que nos tiramos

Násser

Maya y África

Papi y África

Después a descansar... algunos...

Otra que se apuntó al descanso...

Después de comer continuamos el viaje.

La primera señanl de Bosnia y Herzegovina.

Dejando atrás Croacia y cruzando el puente de territorio compartido para llegar a la frontera de Bosnia.

La frontera de Bosnia y Herzegovina

¡Y por fin Bosnia y Herzegovina!

Aunque en una primera instancia nos pareció imposible encontrar el parque de Kozarac, preguntando llegas a cualquier lugar. La carretera que sube al parque está en obras, como también está poco transitada, pero ofrece unas vistas espectaculares de la flora del lugar.

Primera intersección dudosa. ¿Hacia dónde vamos?

Después de cenar, el papi se puso a dormir y nosotros estuvimos fuera mirando las estrellas y las luciérnagas.

Fotografía tomada por Násser. Estábamos solitos......



  Día cinco

Kms. 167.244

Amenicimos en Bosnia. Más concretamente en la República de Srpska, territorio serbobosnio. Bosques frondosos. Todo verde. Nos despiertan camiones que transportan troncos.

Cualquiera que viaje por el país podrá distinguir perfectamente la zona en la que se encuentre, si es la República o la Federación. Las banderas, los minaretes, las pintadas en las paredes y en las casas nacionalistas o religiosas y los recuerdos a los muertos serán buenos indicativos para saber que origen pueden tener los habitantes de la región, pueblo o ciudad. También podemos hallar souvenirs mucho más aclaratorios que no dejarán lugar a dudas; nosotros hemos podido comprabarlo en una tienda de comestibles. Como buenos serbobosnios tenían en exposición unas postales y fotografías del psicópata Ratko Mladic (sí, sí el "supergeneral", como el mismo se definía).


Volviendo al relato. Hoy visitamos el monumento ideado por el mariscal Tito, en el parque natural de Kozarac. Es impresionante, haber construido en plena naturaleza semejante mastodonte de hormigón, desde el punto de vista naturalista es un poco menos que un asesinato, pero poder verlo allí deja sin el aliento. 
En el mismo parque se encuentra un pequeño museo de las guerras que ha padecido el pueblo yugoslavo (en el sentido más general); es interesante pero dura, muy dura, se recrean en la exposición de fotografías del padecimiento que sufrieron los que padecieron de forma violenta en los distintos capítulos bélicos.

La siguiente visita era al monasterio de Lipje, con intención de visitarlo y seguir hasta Maglaj. Pero la búsqueda de éste se antojo complicada debido a una fabulosa señal en la carretera que nos introdujo por un sinfín de caminos de montañas que se complicaron por momentos de manera preocupante.
Por fin, después de una hora (se nos hizo una eternidad) entre medio de la maleza surgió la casa de un lugareño, que con toda su perplejidad y las risas de sus nietas (allí los niños también están de vacaciones), nos hizo saber que íbamos muy equivocados (suerte del diccionario serbio-croata-bosnio = castellano).


De vuelta en la carretera, hemos vuelto a preguntar (tres veces más), y todas las indicaciones coincidían, eso nos ha tranquilizado (pero aún no entendemos la existencia de la otra indicación supuestamente equivocada). En fin, después de unos cuantos kilómetros, dimos con una indicación en cirílico que indicaba la dirección del monasterio (dichoso monasterio, pensamos. Aún no sabíamos lo que iba a ser el resto del viaje por Bosnia). La carretera pequeña, pero bien asfaltada, nos ha conducido a Lipje. Una construcción de 1290, según un lugareño, que "regenta" un presbítero que ha estado todo el día rondando la furgoneta y dedicándose a la contemplación.


Nos hemos instalados en un pequeño prado enfrente del monasterio, los niños han jugado y después una pequeña al bar-colmado-"puntodereunión" ha servido para entablar conversación, intercambiar impresiones nimias, pero muy necesarias y compar víveres de la zona. Cuando ha parado de llover (otra constante) hemos vuelto a la furgo a cenar, descansar y yo a ver si me puedo recuperar.


Nuestro apartamento en el Parque Natural de Kozarac.

Para acceder al monumento...


Como todos los viajes (bueno como todo en esta familia), empezamos muy bien, y acabamos pareciendo una tribu. Después de este paseo ¿dónde metimos la mochila para llevar a la nena?

El museo. En esta zona de Bosnia, digamos que la figura de Tito no está muy bien vista.

Lo que va siendo ya un típico...

Dejamos nuestra firma y dedicatoria en el libro de visitas. Por cierto, es verdad que Mladic es un héroe, para ellos claro, pues está por todas partes su nombre.





Homenaje a los caídos serbobosnios.

Encontraremos fabulosos vehículos de la era socialista.

Camino de tierra y con mucha vegetación. Aún no es nada.

Toda Bosnia, esta plagada de construcciones, por todas partes; hay casas en cualquier rincón por recóndito que este sea. En este caso una quemada, suponemos recuerdo de la guerra.

La cosa empezó a inquietarnos...

La maleza iba ganando terreno....

La furgo prácticamente pasaba justita...

Pero nada que no se pueda solucionar hablando con el primer bosnio que te encuentres.

Monasterio de Lipje.

¡A jugar y correr!

Otros a dormir.
Aquí no tiene problemas de aparcamiento...

En el bar del pueblo
Intemando con las personas uno...

Con los animales otra... (ya se empieza a vislumbrar los posibles futuros)


La lluvia. Para ellos son 10 minutos y unos tres días; al cambio nuestro son todas las tardes y durante toda la estancia.

En el colmado. Estilo socialista, por supuesto; te venden una sartén, un pollo, unas pilas o cordones para las zapatillas deportivas.

Nuestro apartamento al lado del bosque que parecía que nos iba a envolver y engullir en cualquier momento.

Con el monasterio como testigo nos fuimos a dormir esa noche.


Día seis
Kms. 167.396

Aún con fiebre, que asco. Seguimos camino después de tomar el café que nos han invitado.

Salimos de Lipje dirección Maglaj, con parada en Tesanj, famoso éste último por su agua mineral, que no probamos, y su castillo, que si que visitamos. Una construcción magnífica que, ubicada en una colina, domina toda la población ofreciendo, así, unas vistas fabulosas. 
Una vez entras en Maglaj se deja atrás la R. Srpska, para adentrarse en la Federación. Es ahora en ese momento, en el que el cualquier visitante podrá ser consciente de las diferencias más que palpables entre la Federación y la República. Maglaj, mucha más sucia, destruída y decadente, es una evidencia de la existencia de dos países en uno.

Ya no podía más, con cuarenta de fiebre, decidimos hacer una visita (turística) al centro médico. Con muy buena voluntad, y pocos, mejor poquísimos recursos, el médico del centro me examinó, y determinó que tenía gastroenteritis, recetándome para el caso los medicamentos que el creyó oportunos y que yo no tardé ni un minuto en comprar.  
Sin duda, la visita a la "casa del desaliento" (consultorio médico), nos condujo a poder interpretar la realidad de otra forma en nuestra vida diaria.
Comimos en un bar cerca del centro, pedimos unos "cevapi"; que horror, no pudimos acabarlos, desde aquel preciso instante supimos que no los volveríamos a probar la famosa "delicatessen", la bandera gastronómica de la región. Lo sentimos profundamente, no nos gustó.
Antes de irno de Maglaj, sucio Maglaj, visitamos su fortaleza ubicada en el casco antiguo arriba de un promontorio (como es habitual), que ofrece una vistas de una toda la ciudad, del contaminado río Bosna, y de parte del entorno natural que envuelve el núcleo urbano. Es interesante de ver y pasear por ella, esos sí está llena de basura, el acceso es gratuito.

Salimos de Maglaj, en principio teníamos que dirigirnos hacia Srebrenica, pero los 300 kms que nos separaban y el estado de las carreteras, mezclado todo con la constante, y corrupta, presencia policial nos hicieron desestimar la visita. Nos fuimos hacia Sarajevo. 150 kms nos separaban de la ciudad.

Escogimos la carretera secundaria que conectaba Zdenik con Olovo, y este último con Sarajevo. La carretera nos conducía por estupendos parajes y estábamos disfrutando, hasta que.... la policía nos ha dado el alto. Nos ha multado.

-Buejnas tardes. Seaj ibaj rapkido.
-¿Cuánto?
-53 (me señala en la máquina).  Noj máj dj cuarkta.
-!La ostia! La velocidad de la luz....
-¿? Problem.
-Ya estamos. (Como no se entera digo lo que me place).
Y aquí viene lo mejor:
-Diej eurok y no problem.
-Vale toma, para el café.

Pues sí, resulta que con diez eurillos lo arreglamos. Resulta que gran parte de las carreteras de Bosnia están salpicadas de pequeñas núcleos urbanos que te obligan a ir a 40 km/h. Ellos siempre están ahí, con su "puñetera" pistolita, así que si no quieres que te multen tienes que ir a esa velocidad sino te acaban enganchando más de una vez.

Seguimos camino. Veinte kilómetros más adelante, vuelta a empezar. El alto del policia. Está vez no hemos pagado un duro, pero otra vez papeles (todos) y nos han frito a preguntas... empieza a ser molesto. Te sientes un poco oprimido. Para descansar y relajar la tensión, hemos parado en un merendero, muy bonito, pero todo lleno de "mierda" (otra constante durante el viaje). En Bosnia la acampada es libre, pero es triste ver que el hombre, como denominador común, no sabe gestionar bien las libertades que posee.

¡Por fin! Después de cuatro horas y ciento cincuenta kilómetros (sí, sí, el ritmo no es muy bueno) llegamos a Sarajevo. ¡Qué emoción! La ciudad sobre la que tanto hemos leído, visto en documentales; la ciudad que ha sufrido el asedio más grande de la historia, que tanto significa para muchos, está ahí ante tus ojos... 2.500 kms hemos recorrido hasta llegar a ella. No obstante, la alegría dura poco. Las colinas son la conciencia de que aquí sucedió algo tremendo; miles de personas perecieron y su recuerdo perdura en forma de colinas cargadas de cementerios, es triste. Nos quedamos pensativos, la imaginación comienza a funcionar.

Pero sigamos. Se ve una ciudad curtida, sufrida, no es para menos. Nuestros sentidos están al máximo. Empezamos a fundirnos con la vida, con el tráfico de la ciudad. Nuestros ojos van de un lado a otro. Nos llama la atención el transporte público con esos tranvías de la (añorada) época socialista, trolebuses, y taxis de todos los colores... Los coches privados, oxidados por la sal muchos de ellos, y las construcciones inacabadas, así como los edificios cargados de impactos de bala son la prueba, la memoria indelebe, de la más trágica y reciente historia.

Encontramos el camping, gracias a ciudadano que se ofrece en acompañarnos hasta la puerta. Acampamos, el negocio es humilde y los servicios están descuidados. Aún así se agradece una ducha. Tenemos de vecinos a unos italianos en furgo, un danés en moto, un francés en AC y unos belgas en caravana y con tres niños pequeños; con todos cruzamos miradas pero ninguna conversación fluye. ¿Por qué nos cuesta tanto comunicarnos?

Cenamos, y nos vamos a dormir cansados. Mañana nos espera un día movido. Lo último que escucho es la llamada del imán a la oración. Que extraño sonido en territorio europeo.


Estos son los puentes que encontrarás en muchas carreteras...


Primer enfado... se alguien puede decir que besó el suelo de Bosnia muchas veces esa es África

Tesanj


Defecto profesional

Impactos

Primer edificio al entrar en Maglaj

Ambulatrio

Centro de Maglaj

Descansando antes de comer

Parte de la fortaleza

Subiendo a la torre (si te atreves) puedes conseguir unas vistas muy buenas.


Descansando en la Historia

Después de este adelantamiento vino la multa

El río Bosna, según la información, extremadamente contaminado. A ellos les da igual.


Puente colgante.


Suburbio en Zdenik




Cruzar estos puentes es una muy buena experiencia.

¡Por fin!


La vida continua.

Sopa caliente. Hacía bastante frío. A dormir.
Día siete

¡Vamos! Desayuno rápido y a visitar la ciudad.

¡Qué extraño día! Lo que parecía que iba a ser una jornada de malestar por gastroenteritis y por la ansiedad que estaba padeciendo, resulta que se ha convertido en una de las jornadas más constructivas y provechosas de todo el viaje.

Salimos del camping en busca del tranvía para ir al centro. Ya en el pueblo (más bien barrio) de Iliza, tomamos contacto directo con los innumerables vestigios de la guerra; normal, pues esta zona era una línea de contención y de constantes enfrentamientos.
Llegamos al tranvía, los críos se emocionan, nosotros igual; para que engañarnos, siempre cuando te estás ante la novedad, lo extraño en definitiva, te alteras, ríes de nerviosismo, intentas captar todo cuanto tienes alrededor. Pero aparte, cuando se hacerca el vehículo en el que montaremos nos deslumbramos. Es un tranvía antiquísimo, de la época socialista, heredado de la antigua Yugoslavia; es, sencillamente, conmocionante, pues nos transportará un pedazo de hierro que tiene mucha historia en sus tuercas.

Cuarenta minutos dura el trayecto aproximadamente hasta el centro. Poco tiempo sin duda. Allá donde poses la mirada hay una triste efeméride que te recuerda el lugar en el que te encuentras. Es brutal. Recorrer la "avenida de los francotiradores", el Parlamento, ahora reformado, pero que tantas veces hemos visto ardiendo en la famosa fotografía desde el hotel Holiday Inn, nos deja en silencio y pensativos.

Bajamos cerca del puente del Príncipe, un puente cualquiera sino fuera porque en 1914 un nacionalista serbio mató al archiduque de Austria Francesc Ferran, heredero de la corona austrohungaresa, y fue el detenonante, la excusa más concretamente, para que el juego de alianzas entre unos países y otros de Europa, iniciaran la mal denominada Primera Guerra Mundial. Ahí está, un escenario sencillo pero que todos hemos imaginado en algun momento de nuestra vida.

Momento de ansiedad que me nubla la vista y el entendimiento. No sabemos por donde empezar. ¿Qué vemos? ¿Por dónde vamos? Calla niño. La niña que cruza. El niño que quiere zumo. La niña que tiene pipí. Nos sentamos en el puente a esperar...

Encontramos una agencia de turismo e información, entramos y hablando con el guía, nos endosó una excursión al "Túnel de la vida". Así que, sin tenerlo previsto, nos encontramos en un minibus cruzando todo Sarajevo, dirección al famoso túnel.
Introducirte en el túnel, debido a su corta extensión, no produce ninguna sensación espectacular; hay que recorrer a la imaginación para poder acercarte, mínimamente, a las impresiones que tuvieron que vivir los que hicieron uso de esta vía, única, de comunicación entre la ciudad asediada y el territorio libre bosnio. No obstante, el vídeo posterior que te muestran, con imágenes de la guerra, así como, la breve exposición, acompañada de una representación del asedio son bastante ilustrativos, para aclarar, sobre el terreno, pequeños detalles que no entedíamos en los libros consultados anteriormente.


De vuelta en el centro, una de las chicas que iba también en el bus, nos revela que es catalana, y nos propone hacer el Tour Free por el casco antiguo de la ciudad.
¡Joder! son las cuatro; no hemos comido; la niña la llevo colgando hace más de dos horas; el niño lleva caminando mucho tiempo. Nos miramos. De acuerdo. Vamos a intentarlo. Que mejor oportunidad que ir con una persona que sepa inglés y se haya ofrecido a traducir. Allá vamos. Compramos corriendo una pizza, unos zumos y nos unimos al grupo que va a un ritmo no apto para los que van con pequeños.
Inmejorable. Sarjevo, con sus mezquitas, iglesia cristianas ortodoxas, sinagogas, católicas, escenarios de la guerra y del asedio, explicada por un titista progresista y demócrata, con tintes comunistas, y defensor a ultranza de Estados Unidos, se revela al turista de la manera más clara posible, poniendo al descubierto detalles escabrosos y poco heroicos de muchos de los temas que uno tenía bastante asentados.

Tres horas de caminata. A paso de galgo. Pero nos sentimos satisfechos, los enanos están exultantes y se lo han pasado muy bien. Nos volvemos al camping a descansar, con la satisfacción y la certeza que el día no podía haber resultado más beneficioso y constructivo.

Descubrimos Sarajevo.

¡Arriba que ya hemos descansado!

Yo no hago nada ¿a qué no? ¿eh? (No cuela chaval)


Suburbio de Ilidza

Parque sin niños

El aeropuerto está tan cerca de la ciudad que parece que los aviones aterrizen en la calle de al lado.

En el tranvía.

Abstraídos...



-María, me voy a "echar" la partidita. De ajedrez.

Esquina de Gavrilo Princip

1 BAM= 1 mazorca

El puente del príncipe.


La casa-museo del Túnel


Una calle cualquiera


El "cowboy" de Sarajevo (la hebilla del cinturón es el águila de EEUU)

La fábrica de cerveza de Sarajevo, de importancia vital para los asediados

Hacia la Meca


Mortero

El 75% de la ciudad de Sarajevo quedó así.

Se puede seguir sonriendo.

Plaza Libre


Nuestros padres están cansadísimos pero nosotros aún podemos pelearnos un poquito antes de cenar.

Día ocho
Kms. 167.639

Hoy hemos empezado el día con algo de mala suerte. No hemos llegado al Museo Nacional; según la guía cerraba a las 14h. pero a las 12:40 h. ya estaba cerrado. Tampoco hemos encontrado el Museo de la Revolución (¿era el bar de la esquina? dudamos de la existencia del mismo). Las nubes se ciernen sobre el cielo de Sarajevo, los ánimos están apagados.

Como no podemos ver el museo, hemos hecho una pequeña visita al exterior del Parlamento. Recordamos la fotografía de éste en llamas. Es inevitable repetirlo.  Hemos paseado por la zona. Nada en especial. Un barrio más, como cualquier otro de calquier ciudad europea. Gente paseando solos o acompañados de sus parejas, de sus hijos o amigos; algún que otro enamorado de sí mismo o del mundo, de la vida; hay que van en bicicleta o corriendo. Nada extraño. Todo interesante. 

Decidimos volver para coger la furgo y dirigirnos a Bobovac. La próxima visita. Pero un simple viaje en el tranvía se convierte en una experiencia desagradable y una despedida agridulce de Sarajevo. 
Al entrar al tranvía noto como... ¡ZAS!... me quitan la cartera. Como ya me había percatado que el tío no tenía buena pinta mi reacción es cogerlo por el cuello, y empezar a gritar que me devuelva la cartera. Maya ha hecho lo propio y también ha empezado a recrimarlo, con lo que la compinche y él se han puesto pálidos al ver a dos energumenos enfrentándose a ellos. El silencio era sepulcral, nadie decía nada y el tranvía, ingnorante, seguía su trayecto. La cartera seguía sin aparecer. La parada se acercaba y cuando abrieras las puertas sólo quedaba una solución. Pero ¡oooohhhh! magia la cartera a aparecido en el suelo. La cogemos, y con el tio todavía retenido, comprobamos que no faltaba nada; estaba todo, incluso los doscientos euros que llevaba. Se han  abierto las puertas; les hemos dejado ir. Luego ha venido una mallorquina residente en Sarajevo a saludarnos. Los otros ocupantes nos han sonreído y nos han advertido. Gracias... por nada.

Llegamos al camping; recogemos; nos vamos. Adiós Sarajevo. Sentimos profundamente todo lo que padecistes. Hasta pronto. Hasta siempre.

Partimos hacia Bobovac, una pequeña fortaleza que veremos al día siguiente. Pasamos por Visoko, para ver las supuestas pirámides. Bueno ahí quedan. No nos hacercamos pues si llegas hasta el mismo pueblo pierdes las perspectiva; desde la carretera observamos. Realmente son interesantes las líneas simétricas de las montañas, pero, escépticos por naturaleza esperaremos resultados científicos para decantarnos por un sí rotundo. Los lugareños ya lo han hecho. En parte normal. Seguimos camino.

Bobovac está cerca. Pero la carretera por la que se accede a la zona es de piedras y por miedo a un reventón vamos lentos, lo que alarga el trayecto considerablemente. Pero después de un par de horas de viaje llegamos a la entrada de Kraljeva Sutjeska, la aldea que está antes y de la fortaleza; buscamos un lugar para acampar y descansar. Hace mucho frío. Hoy dormiremos todos juntos. Los niños juegan en el río y las vacas se dirigen a sus establos; alguna, más curiosa que el resto se hacerca a ver a estos extravagantes extraños. El pastor motorizado llega y la azota para que vuelva al rebaño; nos saludo muy amablemente y desaparece. El lugar es inhóspito.

Nos vamos a dormir agotados. Yo continuo arrastrando el malestar estomacal.  La tensión de hoy pasa factura. 










 



 


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