En algún lugar

"La necesidad del momento ganaba siempre a las promesas del futuro, por muy tentadoras que éstas fueran"

Karl Ove Knausgard

lunes, 25 de julio de 2011

Diario de un viaje cualquiera 2ª Parte (Bosnia y Herzegovina y la costa Dálmata)

2ª Parte
Día nueve
Kms. 167.708

Entre dos altas montañas de bosques frondosos, que sólo se accede por un camino de piedras de algunos kilómetros y con un río que serpentea entre las faldas de las montañas, allá, en un rincón  abandonado del mundo, que prácticamente no existe, allí, justo en ese inhóspito lugar, hemos despertado hoy. En cencerro de una vaca ha sido el despertador. El pastor y su rebaño nuestro primer contacto matutino.

Después de desayunar, hemos subido a Bobovac. Para llegar exactamente hasta la fortaleza hay que dejar la furgo en la "carretera" y adentrarte en el bosque por un camino empedrado, primeramente, y luego de tierra. 20 minutos aproximadamente hemos caminado. Poco. Sinceramente muy poco; pero en fin. 
Cuando se llega, las vistas que ofrece el enclave son, simplemente, bárbaras, sobrecogedoras. Las montañas se suceden, llenas de vegetación, haciéndote sentir minúsculo; la inmensidad se cierne sobre ti llegando incluso ahogarte; es extraordinario. En silencio observamos nuestro alrededor; el bosque nos observa... 

De Bobovac nos dirigimos a Vranduk, otro municipio que contiene otra fortaleza. Para llegar hasta éste hay que pasar por Zenica, ciudad metalúrgica que,  la simple visión de ésta, produce la sensación como si te propinaran un mazazo en el estómago. Sus chimeneas humeantes desprenden un humo rogizo que impregna todo a su alrededor; todo, absolutamente todo, está teñido de una tonalidad rogiza. Es horrible; nunca habrán suficientes recuerdos en nuestras mentes que hagan olvidar aquella fábrica, y la evocación de la vidas de los habitantes de tan repulsiva ciudad. 

Llegamos a Vranduk. El acceso al pueblo es curioso. Tienes que atravesar un túnel "semireduido" y totalmente oscuro. Cuando entramos con la furgo, parecía que nos habíamos metido en una mina. El pueblecito resulta ser encantador, y la ubicación de éste,  hacen que se esconda de la carretera principal, de ahí el túnel, propiciando un entorno tranquilo y sosegado. La fortaleza, que es prácticamente la razón de ser de la población, es digna de ser visitada. Después de verla y charlar, en "esperanto", con el responsable del lugar  nos ha invita a realizar unos lanzamientos con arcos y flechas de fabricación casera. Nos divertimos intentando dar en el blanco. Menos mal que no seguimos cazadores-recolectores.

Comemos en el mismo pueblo.

Reanudamos la marcha y nos dirigimos a Travnik; centro cultural de la región (según la guía). Aquí encontramos una impresionante y enorme fortaleza medieval, rodeado de minaretes y bosques preciosos. Subimos hasta arriba y disfrutamos de las vistas de la ciudad, descansamos y hacemos algunas fotografías. Las colinas siguen llenas de historias rotas.
A los pies de dicha fortaleza hay un pequeño paseo, que es atravesado por un río, y que está engalanado con un árboles que dan sombra a las terrazas y tiendas de souvenirs. Otra vez será.

Hoy es día de kilómetros. Nos vamos hacia Jajce para pasar la noche. En esta población hay unas casacada que son su reclamo turístico. Las visitaremos mañana. Cerca del pueblo hay un camping; como es económico y tenemos que hacer lavadoras, al margen de que todos los alrededores están muy sucios, decidimos acampar en él y pasar la noche tranquilamente y con las puertas abiertas que hace calor.



El paisaje es espectacular y....



...sobrecogedor. El observar estas montañas te produce cierta sensación de impotencia.



¿Para qué vamos a construir una alternativa?

Zenica: un monstruo en la naturaleza.

Vranduk





Travnik



Condenados a la pena máxima por sus progenitores... conmutada por una tarde de tranquilidad


Camino a Jajce. Un paisaje cualquiera.

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