En algún lugar

"De pequeño me impusieron las costumbres, me educaron para hombre adinerado, pero ahora prefiero ser un indio que un importante abogado"

Extremoduro


martes, 26 de julio de 2011

Diario de un viaje cualquiera 3ª Parte (Bosnia y Herzegovina y la costa Dálmata)

Día diez

Jajce. Alrededor de las diez cogemos las bicicletas y vamos a dar una vuelta por el estanque hasta las cascadas con la intención de darnos un baño. El lugar el tranquilo, como viene siendo habitual; la carretera que bordea el estanque facilita el uso de la bici mientras contemplas las vistas. 
El baño imposible. No porque no pudiera ser; el lugar es precioso, pero lleno de basura, con lo que no invita, sinceramente, a estirar la toalla y relajarte mientras los enanos juegan. Ahora sí, hay una especie de decaimiento general. Sin pronunciar palabra nos sentamos a observar un rato la caída del agua, y entonces... nos miramos y sin haber pronunciado aún ninguna palabra ya sabemos lo que estamos pensando y lo que vamos a decir. Subimos al camping recogemos y nos vamos (esa es la idea); no pagaremos otra noche para estar rodeados de basura. El país nos oprime; su clima, su historia, su conservación, su policia... Hay un momento de crisis.

Una vez recogido el "chiringuito", pagamos y nos bajamos al pueblo para comer y visitar la cascada (reclamo turístico) y su fortaleza. La primera decepcionante; por su cuidado y por la escasa espectacularidad que no se corresponde ni hace gala de fama que le precede; la segunda, en cambio, muy positiva y muy recomendable de visitar, como también, el mismo centro urbano, que tiene un entramado de calles muy interesante por las que pasear. Al margen, claro, de que Jajce fue unos de los enclaves que más veces cambió de bando durante la guerra y eso se hace palpable en los recuerdos, prácticamente, y como parece ser, indelebles.

Arrancamos. Decidimos ir hasta Jablanica, la "Suiza" bosnia según la guía. Hay bastantes kilómetros, pero no hay prisa, llevamos la casa a cuestas y podemos detenernos donde queramos. El trayecto transcurre con normalidad, muchos controles policiales, muy buenos parajes y rincones dignos de ser visitados. Bosnia es espectacular.  Pero de espartano trato.

Superamos un encantador puerto de montaña que esconde en su cúspide otro de los monumentos de Tito; es bárbaro encontrar estos gigantes de cemento en medio de la "nada". 

Llegamos al pueblo. La supuesta "Suiza" no está, ni se la espera; o nosotros no somos lo sufientemente sensibles para percibir esa sensación. Lo poco que vemos no invita a buscar alojamiento, así que vemos un supermecado y decidimos entrar, pero antes... ¡¡¡CONTROL POLICIAL!!!... Como estábamos entrando en el párking seguimos con la maniobra, ignorando a los agentes. Éstos ante nuestra reacción, se les suceden una serie de pensamientos que se les delata por los gestos de sus  caras (o "caretos" o mejor "caraduras"). A saber: incredulidad, estupefacción, irritación e indignación. Puede que alguno más. La cuestión es que una vez aparcados vimos como venían hacia nosotros, y una vez a nuestra altura empezaron a increparnos con la famosa "piruleta" y amenazando que teníamos un problema. Intentamos hacerles entender que el control se encontraba más avanzado de nuestra posición, que nosotros no íbamos en dirección al control, y que no íbamos a desviarnos por un capricho policial (sabemos que no tenemos razón; bueno sí la tenemos moralemente pero no legalmente).  Esto enciende más los ánimos, y empiezan que si papeles, que si "un gran problema", que si.... ¡dinerito!... Pues una mierda... le quitamos el permiso de Maya, pues ella no iba conduciendo, y les dejamos entrever que los que tienen un "problema" son ellos con sus controles y la sensación que producen a los ojos de un turista, que nos dé los papeles o allí van haber más que palabras, ect... Al final... nos dan los papeles y sin mirarnos nos dicen que nos vayamos del pueblo inmediatamente. ¿Qué hacemos? Vamos a comprar, como habíamos pensado. La gota que colma el vaso. Nos gusta sentirnos libres y en un país tomado por estos sinvergüenzas es bastante complicado. O ¿hemos tenido mala suerte?

Nos dirigimos hacia Mostar. Esta parte del país es ligeramente diferente a la central. Es igualmente muy accidentada geográficamente, pero su flora cambia bastante. Dejamos atrás los fabulosos, pero inquietantes bosques, para pasar a una vegetación mucho más baja y seca, propiciada por un clima más mediterráneo.

Llegamos a Mostar, encontramos un párking cerca del centro; es un pequeño solar entre edificios. Aunque cansados salimos a dar un paseo por el centro. Limpio, turístico y muy bonito, vemos el puente y lo atravesamos. Recordamos aquel reportaje que nos mostraba como lo cruzaban un grupo de periodista entre disparos, así como el aspecto de las zonas colindantes. Cenamos en un restaurante "típico", y nos vamos a dormir a nuestro rincón.



Cascadas de Jajce

Descansando y haciéndome la buena...

El "chiringuito" en el camping

Después de comer unos helados (son realmente económicos)

Resultado después de "comer el helado"

El centro de Jajce y el acceso a la fortaleza son preciosos.

La más lenta del grupo....

La segunda más lenta del grupo...


Es increíble...

Resultados de la guerra.

Las famosas cascadas...

La gran cascada...

La ridícula caida y... como siempre la mano del hombre "arreglándolo" todo ¿qué cojones harán? Es que no podemos estarnos quietos ¡coño!

En lo alto del puerto, descubrimos de pasada (de ahí la calidad de la foto) otro monumento titista.

No me acuerdo que esto.... ¡Ah sí el puente de Mostar!

Vida nocturna en Mostar....

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