En algún lugar

"De pequeño me impusieron las costumbres, me educaron para hombre adinerado, pero ahora prefiero ser un indio que un importante abogado"

Extremoduro


miércoles, 27 de julio de 2011

Diario de un viaje cualquiera 4ª Parte (Bosnia y Herzegovina y la costa Dálmata)

Día once

Kms 168.108

Mostar. Por 6, no por 7 euros (según la que vigila por la mañana, pues el que estaba por la noche nos dijo que eran 6; vamos el "eurito" para el café) hemos dormido en el mismo centro. A ¡5 minutos! caminando del puente. El apartamento rodante tiene estas ventajas.

Nos hemos levantado, hemos desayunado y Maya y los niños han ido a buscar un cibercafé. Todo Mostar está sin luz hasta las cuatro de la tarde; por lo visto, es bastante habitual. Nos vamos. 

La siguiente visita es Medburge. Resulta ser horrible; centro casposo de peregrinación con souvenirs horteras y caros. Aquí te comercializan un estola, una cruz de metal o una estampita de la Virgen. La historia, lo más ridiculo del tema, es que esta población se hizo famosa porque, por lo visto, varios adolescentes, dijeron ver  a la Virgen en un punto en concreto. A partir de aquí, algún "emprendedor" con mucha caradura y poco escrúpulos montó todo el "tinclado" (suponemos claro). 


Seguimos. A la salida... ¡Control policial!... No nos paran... 


Continuamos en dirección a la costa, como si esto constituyera una fuente de tranquilidad. Por la carretera en lo alto de una montaña rocosa, vemos un castillo; una enorme construcción que se levanta en una colina que domina todo el territorio.
Buscamos el camino pues no está señalizado; preguntamos a un lugareño y como puede nos lo indica. Deducimos que es un camino de piedras que hemos visto anteriormente. Intentamos probar por otro lado, nada. Seguro que es por la pista de piedras. ¡Mierda! Maya se niega a subir; no por la inclinación, sino por la enormes piedras. Para arriba. Cada vez peor. Un pastor de la zona nos mira; hace tiempo que por aquí no circula nadie; no hay rastro de marca de ruedas. Es bastante prometedor. 


El castillo se encuentra en algún punto entre Medugorje y Ljubuski, posiblemente sea Buturovica  (deducción en el mapa); bueno seguro es Buturovica. 


¡Bárbaro! La fortaleza, como hemos dicho, se encuentra en lo alto de la colina; es bestial, enorme,  se encuentra medio reduida; y está abandonada, pues pareció que en algún momento quiso ser recuperada pero la falta de fondos, suponemos, no permitió la conclusión del proyecto. ¡Perfecto! Si te atreves a subir, la visita está muy bien. 
Solos, con el viento como único acompañante,  hemos paseado entre las ruinas y, a falta de folletos informativos (hubiera sido una buena ironía haberlos encontrado aquí y no en otros lugares más transitados), nos hemos inventado nosotros la historia.
"Gustavok Pocijov VIII rey de la colina Condonil, vivió, gastó y fornicó todo lo que pudo en este, su castillo". Rezaba el epitafio imaginario. 

Como era hora de comer preparamos el "chiringuito". En la más absoluta soledad, y con el castillo como testigo mudo, hemos comido un precocinado de comida serbia. ¡Inmejorable! Sino fuera otra vez por la cantidad de basura que hay por allí. 


Nos hemos dirigido a las cascadas de Karec. Escépticos a lo que podíamos encontrar hemos descubierto un lugar fantástico. Nos bañamos y comemos un helado. En el mismo recinto del complejo hay un parking y decidimos acampar. Mientras escribo se cubre el cielo de nubes como cada tarde; seguro que llueve. Mañana nos iremos para Croacia.

P.D= La historia de hoy no ha terminado. Parece mentira, pero no lo es... después de estar bien acampados, cerca de las 20:00 h. apareció un hombre por detrás de la furgoneta, y como ha podido, nos ha dicho que nos teníamos que ir de allí, pues no era seguro. ¡Joder! ¿Qué pasa aquí? No hemos tenido en ningún momento sensación de inseguridad; era cierto que la zona limítrofe a las casacadas era poco menos que lúgubre pero allí mismo no sé... en fin. Ante la advertencia, hemos recogido y, hastíados, nos hemos puesto a buscar un lugar para dormir. Finalmente, y ante un cansancio evidente de los pequeños que llevan días de bastante brega, la solución ha sido cruzar la frontera y buscar un autocamp para dormir tranquilos.





Parking en Mostar

Pequeño apartamento en el centro de Mostar

Esta es una foto para advertir del gran peligro que supone hacer caso a la señalización esta. El viajero perdera su valiosísismo tiempo.

Hacia el castillo de Gustavok Pocijov VIII
Butorovica


Paseando entre las ruinas...

La primera derrotada...
Apartamento en la montaña...


Cascadas de Karec



Se lo han pasado en grande... -"¿cuándo apagan el agua?" (verídico)

Deshauciados


 

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