En algún lugar

"La necesidad del momento ganaba siempre a las promesas del futuro, por muy tentadoras que éstas fueran"

Karl Ove Knausgard

miércoles, 3 de agosto de 2011

Diario de un viaje cualquiera 7ª Parte (Bosnia y Herzegovina y la costa Dálmata)

Día quince

Salimos de Split. Buscamos un poco más de tranquilidad. 

Nos hemos dirigido al parque natural de Krka. El parking interesante; es un descampado con muy poca sombra; el resto ni idea, pues nos hemos ido. Las 95 kunas por personas son un escollo  insalbable, sin contar que cobrar por un parque natural me parece abusivo. El otro inconveniente, sin duda, la cantidad de turistas que hay. Otra vez será.

Como no tenemos prisa nos dirigimos tranquilamente a Zadar. Cogemos por la carretera 56 para ver un poco el interior. ¡Confirmado! Por ver aún gran parte del país, podemos ratificar que esta zona es un terruño reseco, un  paisaje lunar que ofrece  unas vistas constantes de pueblos abandonados o semideshabitados; casas y escuelas derruidas son el cuadro predominante. Es bonito, por supuesto, aunque el calor hace inviable parar. Seguimos.

Cogemos la carretera de la costa y paramos a comer junto al mar. Nos bañamos.


Continuamos hasta Zadar. Hace un calor terrible. Aparcamos. Entramos en el casco antiguo por un puente, pues éste es una isla  y... es increíble y maravillosa. 
Sin prácticamente paseantes puedes detenerte, fotografiar, observar... no hay empujones ni prisas. Llegamos hasta la otra orilla y en el espigón vemos a la gente tomando el Sol; el agua es transparente, el aire está acompañado de notas que salen del órgano de agua construido en el muelle. Hay relajación. Nos bañamos.


Nos vamos de Zadar encantados. ¿Por qué nos fuimos tan rápido? Volveremos eso seguro. Es muy recomendable. 

Nos dirigimos a la pequeña península de Vir. Sabemos que encontraremos un rincón tranquilo y agradable fuera del turismo de masas. Así es. Después de entrar al pueblo localizamos un pequeño autocamp familiar, en el cual,  los mismos clientes hacen de recepcionistas. Acampamos junto al mar; a dos metros de él. Nos volvemos a bañar. 

Duermen cansados, yo intento escribir los más fehaciente posible el bienestar que siento, sólo se me ocurre los siguiente: "El olor a mar, el suave ruido del balanceo del agua, la salitre en la piel, la brisa, el silencio... ¿era esto a lo que se refería Epicurio?"


Mañana iremos a Pag.


El "western" croata


Libertad

Apartamento en la playa...

Compañeras....

Zadar

Zadar

Zadar....

-"Yo no tengo problemas..."

Un rincón en Zadar...

Vir...

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