En algún lugar

"La necesidad del momento ganaba siempre a las promesas del futuro, por muy tentadoras que éstas fueran"

Karl Ove Knausgard

jueves, 11 de diciembre de 2014

Margalef (entre agujeros y basura) y la ermita de Bartomeu

Después de trabajar el sábado teníamos la intención de ir a escalar a Santa Brígida en el pueblo de Amer (Girona), pero una llamada de un amigo nos hizo cambiar de opinión y bajamos, finalmente, a Margalef. Llegamos de noche y lo único que pudimos comprobar es que estábamos muy acompañados. Cena. Frío. A dormir los cuatro bien apretujados dentro de nuestro nórdico. 
No habíamos bajado aún a Margalef; pero habíamos oído hablar. Margalef con sus vías. Margalef. 
Había expectativas. Despertamos con frío bien acurrucados. Dispusimos el café y un buen desayuno. Y salimos. Muchas furgonetas. Muchas tiendas de campaña. Mucho ambiente. Mucha basura escampada. 
Elegimos el sector después de consultar la guía. Varios V y un 6a+ y un 6b+. Totxo Petit. Le damos al quinto mientras otros dos se encargan de los sextos. Entradas un poco duras (siempre en nuestro nivel, obviamente). Násser con el frío no arranca y entre la primera y la segunda le saltan las lágrimas. Para abajo. Increíblemente le sale al padre. Son dos pasos y luego una rampa. Pieles de mandarinas esparcidas aquí y allá. Nos subimos a la brasería. Dos vías y para abajo. Nos vamos a otro con varios IV y V; diría que el Merendero. Fáciles. Aquí el enano se las monta todas y a otra cosa. Frío y algo de viento. El Sol empieza a reclinar y el olor a orín nos acompaña mientras recogemos las cuerdas. Nos volvemos a la furgo con la sensación que el conglomerado aún no es lo nuestro y sin muy buenas vibraciones. Se hace de noche y el frío nos cala hasta los huesos. Las calefacciones estáticas zumban y nosotros después de cenar nos apretujamos debajo de nuestro edredón.




 Al día siguiente nos despertamos con la intención de volver a darle una oportunidad. Nos decidimos por algún sector un poco más alejado. Pero el cielo está encampotado y el frío apreta. Determinamos ir de excursión. Entre los libros de propuestas escogemos una pequeña caminata que sale del cercano municipio de Ulldemolins. La serra de Prades y el Montsant están cargados de propuestas interesantísimas y variadas. Entre sus relieves te encuentras agradables sorpresas.

Se trata de una pequeña travesía con 100 metros de desnivel que enlazas las ermitas de Sant Antoni, cerca del pueblo, con la de Sant Bartomeu a través del Congost de Fraguerau. Pequeño recorrido de hora y media en cada sentido. Camino bien marcado y algunos caminantes. Para pequeños excurionistas está muy bien. Un puente que cruza el río es un buen entretenimiento. El acceso a la ermita encajonado entre las rocas es encantador. La vistas desde la ermita de la cinglera es reflexivo. Las curiosas formas de las rocas son unos buenos alicientes. Volvemos a la furgo. Comemos y emprendemos el regreso(.http://www.turismepriorat.org/ca/que-fer/priorat-a-peu/lanima-de-montsant)


 

No hay comentarios:

Publicar un comentario