En algún lugar

"La necesidad del momento ganaba siempre a las promesas del futuro, por muy tentadoras que éstas fueran"

Karl Ove Knausgard

viernes, 2 de diciembre de 2016

Cresta Besiberris (otra vez para abajo)

Salimos el viernes noche. Yo realmente lo único que tenía ganas era quedarme encerrado en casa debajo el ededrón. No me apetece escalar, ni esquiar, ni hacer montanya. Realmente estoy en un punto en el que estoy totalmente desmotivado. 
Násser tenía concentración/entrenamiento con https://www.instagram.com/equip_juvenil_d_escalada/ y Maya y Afriquilla se fueron de compras navideñas. Por lo tanto lo único bueno de todo el fin de semana.

El sábado amanecimos en Sopeira con la intención de escalar una vía larga (pero no mucho) en la pared de la presa. Pero a las 8 de la mañana caían unos copos de nieve como mi puño (tal vez no tan grandes, disculpar la exageración). ¿Qué hacemos? No hay rocódromos cerca, no hay ganas de pasear debajo de la nevada. Bueno nos vamos a la presa de Cavallers para pasar toooooodooooo el día dentro de la furgo y mañana bien temprano levantarnos y para arriba.

Así fue. Un sábado interito metidos dentro de la furgo. Allí solos, con los guardas pasando y los mossos. Nos vieron pero no dijeron ni mu. Seguía nevando fuera.

A las 3 suena el despertador. Estoy bien, estoy animado, estoy fuerte, me siento en forma y la mochila no pesa. Para arriba. Empezamos a buen ritmo. Obviamente hay nieve desde la furgoneta. Según avanzamos hay más nieve pero no es problema. Encaramos la larga subida que nos conducirá hasta la base del Bessiberri Norte. Aquí si que hay nieve. Pero no nos cuesta avanzar. Vamos a un buen ritmo en dos horas, calculo, estaremos en la base. Más que bien con la cantidad de nieve que hay y lo oscuro que está todo. 

Pero de repente. Mi cuerpo se para. Las manos se me congelan. Mi mente no responde. No puedo respirar e hiperventilo. No quiero estar allí a 2300 metros de altura. ¿Qué hago aquí? pero ¿y allí? Me siento en una fría piedra. Esto nunca me había pasado. ¿Qué sucede? La mente se me para. Se me para hasta el punto que no oigo nada de lo que me dice LLuís. Té caliente. Me dan ganas de vomitar. 

Me bajo. No le doy opción. No quiero crestas, ni montañas, ni ciudades, ni compañía, ni nada. Quiero estar dormido y soñar. Soñar cosas extrañas, pero soñar al fin y al cabo. 

En poco rato estoy de vuelta en la furgo. He bajado deprisa. Al principio me he caído, hundido y resbalado. Hasta que el cuerpo me ha empezado a reaccionar con los primeros rayos de Sol. ¿Qué miras? Me giro y veo como el Sol adorna perfectamente el Bessiberri. ¿Sabes qué si volveré? Lo subiré y lo tacharé de la lista es la tercera que vengo. Habrá una cuarta. 













Mi mente...



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